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3-8-26 Las hospitalizaciones psiquiátricas graves se duplican los días más cálidos Stv Rioja
Las olas de calor y los incendios forestales empeoran la salud mental de los adolescentes
Las visitas a Urgencias por depresión mayor e intento de suicidio aumentan entre los adolescentes con TDAH durante las olas de calor
Las condiciones meteorológicas extremas aumentan el abuso de sustancias y reducen la resiliencia de los jóvenes
Barcelona, 3 de agosto de 2026. Las olas de calor y los incendios forestales impactan en la salud mental de los adolescentes en los meses de verano. Así, lo asegura una revisión de estudios del Centro de Psicoterapia Itersia sobre cómo afectan las temperaturas extremas y los efectos del cambio climático a los jóvenes. “Los adolescentes son uno de los grupos poblacionales más afectados por las olas de calor en términos de salud emocional. La exposición prolongada al calor extremo puede agravar o desencadenar síntomas de ansiedad y depresión, particularmente en aquellos con predisposición previa y en quienes están bajo tratamiento con ciertas medicaciones”, explica Eva Rozalén, psicóloga en Itersia.
Según las últimas cifras del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria del Instituto de Salud Carlos III (MoMo), España ha registrado ya más de 2.300 muertes atribuibles al calor extremo este verano, unas cifras que aumentan año tras año y que afectan la salud mental de la población.
Un estudio publicado en PLOS Mental Health asegura que las visitas a urgencias por trastorno depresivo mayor y conductas suicidas aumentan durante las olas de calor y los días inmediatamente posteriores entre los adolescentes con TDAH. Además, recalca que las iniciativas de salud pública deberían priorizar estrategias de adaptación destinadas a proteger a las poblaciones pediátricas vulnerables frente a los factores de estrés relacionados con el cambio climático e incluso que los centros educativos deberían implementar planes de actuación frente al calor que incluyan la vigilancia de la salud mental y conductual durante los episodios de calor extremo, prestando especial atención al alumnado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Por otra parte, una investigación reciente en Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry evidencia cómo el calentamiento global agrava de forma directa la salud mental de los menores de 24 años. Para ello analizaron un registro histórico formado por 720.000 ingresos hospitalarios ocurridos entre 2001 y 2022. Los resultados indicaron que cuando los termómetros alcanzan el 1% de los valores más altos registrados, las hospitalizaciones psiquiátricas graves se duplican durante los meses estivales. Los ingresos analizados corresponden a cuadros clínicos severos como la esquizofrenia, la depresión profunda, los trastornos de la conducta alimentaria y las autolesiones. “En muchas ocasiones estas urgencias médicas se asocian a problemas derivados del abuso de sustancias, una conducta recurrente en adolescentes y jóvenes para mitigar el malestar físico ambiental. El calor extremo reduce el autocontrol en los jóvenes, y aumenta la agresividad y la toma de decisiones peligrosas”, precisa Rozalén.
Ansiedad y estrés en zonas afectadas por incendios forestales
Además de las altas temperaturas, el aumento de incendios forestales también tiene consecuencias en los jóvenes. Un trabajo australiano publicado en EcoHealth reveló mayor presencia de síntomas de depresión, ansiedad, estrés y trastorno de adaptación, así como un mayor consumo problemático de sustancias y niveles más elevados de malestar y preocupación relacionados con el cambio climático entre los participantes que habían estado expuestos directamente a estos incendios. Asimismo, este grupo presentó una menor resiliencia psicológica y percibió el cambio climático como una amenaza más cercana. “La exposición directa a incendios forestales no solo genera un trauma inmediato, sino que deja secuelas psicológicas a medio y largo plazo”, añade esta especialista.
“Hay que tener en cuenta que el verano supone para muchos adolescentes la pérdida de la estructura diaria y el apoyo social que ofrece el entorno escolar”, señala Eva Rozalén. “Durante las vacaciones, desaparecen las rutinas, los referentes adultos y los sistemas de soporte que muchos jóvenes necesitan, especialmente aquellos en situaciones de mayor vulnerabilidad socioeconómica. Esto agrava los efectos del calor extremo y de los incendios forestales, ampliando las desigualdades en salud mental”.
La psicóloga de Itersia concluye: “Mientras que el inicio del curso suele asociarse a un aumento de consultas, el verano representa un período de riesgo silencioso donde la ausencia de apoyo escolar, combinada con olas de calor y eventos climáticos extremos, puede deteriorar significativamente el bienestar emocional de los adolescentes. Por ello, es fundamental que tanto las administraciones como los centros educativos desarrollen planes específicos de protección durante los meses estivales, incluyendo estrategias de seguimiento de la salud mental, espacios de apoyo y recursos accesibles para mitigar el impacto del cambio climático en esta población tan vulnerable”.
Recomendaciones para proteger la salud mental durante las olas de calor:
Para ayudar a los adolescentes a afrontar mejor esta situación, desde el Centro de Psicoterapia Itersia se recomienda:
Mantener rutinas diarias, aunque no haya clases (horarios de sueño, comidas y actividades), ya que la falta de estructura aumenta la ansiedad y el desánimo.
Limitar el uso excesivo de redes sociales, especialmente si generan comparación o preocupación por la imagen corporal.
Practicar técnicas sencillas de regulación emocional: respiraciones profundas, mindfulness o escribir cómo se sienten.
Mantener contacto regular con amigos o personas de confianza, aunque sea de forma virtual.
Reconocer las señales de alerta (irritabilidad extrema, cansancio persistente, pensamientos negativos intensos o deseos de autolesión) y pedir ayuda sin vergüenza.
Buscar refugios climáticos (bibliotecas, centros juveniles o casas de familiares) para reducir el malestar físico y emocional.
Evitar el consumo de alcohol y otras sustancias, ya que el calor reduce el autocontrol y puede empeorar la ansiedad y la impulsividad.
