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SALUD. LAS ÚLCERAS POR PRESIÓN… ‘COMO PROBLEMA’ ‘Una epidemia viva y silenciosa en el siglo XXI’

STVRioja Baja
LAS ÚLCERAS POR PRESIÓN… ‘COMO PROBLEMA’ ‘Una epidemia viva y silenciosa en el siglo XXI’
Por J. Javier Soldevilla Agreda Director del GNEAUPP
Las úlceras por presión no son invisibles, a pesar del enorme desconocimiento que de ellas se tiene, cuando desgraciadamente se hacen visibles en decenas de miles de personas que viven en sus casas, en residencias o son atendidas en hospitales

En la actualidad aproximadamente 90.000 ciudadanos en España a diario padecen esta ‘epidemia’

Tenemos que concienciarnos de que las úlceras por presión aumentan el riesgo de mortalidad en cuatro veces y hasta en seis si media una complicación frecuente como es la infección

El coste del tratamiento de las úlceras por presión en España supera los 600 millones de euros cada año. La industria de los apósitos para heridas factura 150.000.000 de euros al año. Si colocáramos juntos todos los apósitos que se utilizan en un día en este país, su superficie equivaldría a tres campos de fútbol

En España son escasas las demandas planteadas a nivel civil o penal por no evitar estas lesiones, contra profesionales sanitarios o instituciones y prácticamente son inexistentes las denuncias por mala praxis en la aplicación del tratamiento a estas lesiones

Desde el GNEAUPP en sintonía con toda la comunidad científica, afirmamos que si usamos el protocolo adecuado, podemos disminuir la aparición de las úlceras al menos en un 95%. Afirmamos que si ponemos en marcha un programa integral de prevención, podemos disminuir la aparición de las úlceras en un 98%, lo que supone que evitaríamos este sufrimiento a 120 pacientes diarios, en un hospital de tamaño medio y además ahorraríamos al año 400 millones de pesetas

Las cinco reglas de oro de la prevención son: movilización, incorporación de superficies especiales para el manejo de la presión (colchones, cojines…), higiene (limpieza, hidratación y protección de la piel), nutrición y apoyo sanitario

Hasta hace apenas unos años no hemos dispuesto en nuestro país de una información epidemiológica sobre ‘las úlceras por presión’ que trascendiera de realidades locales concretas, y a menudo eran metodológicamente difíciles para su comparación, obligándonos a recurrir siempre a cifras importadas, de forma especial, del mundo anglosajón. Pero las úlceras por presión no son invisibles, a pesar del enorme desconocimiento que de ellas existe tanto en el panorama sanitario como en el resto de la sociedad, cuando desgraciadamente se hacen visibles en decenas de miles de personas que viven en sus casas, en residencias o son atendidas en hospitales.

Con el nacimiento del Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP) en el año 1994 se fusionaron diferentes esfuerzos, para concienciar a los profesionales sanitarios y a la sociedad en general, sobre la verdadera importancia de las úlceras por presión (UPP) realizándose hasta la fecha tres estudios nacionales de prevalencia mediante cuestionario postal validado previamente.

Mientras concluye el análisis del último, realizado hace apenas unos meses y cuyos datos preliminares no parecen muy distintos al previo, indicar que en el realizado en 2005, se estimó una prevalencia media a nivel hospitalario del 8,91% (es decir nueve de cada cien pacientes ingresados en un hospital independientemente de su edad, diagnóstico, etc. presentaba al menos una úlcera por presión), con un 21% de pacientes menores de 65 años, un 4% más que en el 2001. En atención primaria la prevalencia media fue de 9,11 % para los pacientes mayores de 14 años incluidos en programas de atención domiciliaria y la prevalencia media en las unidades socio-sanitarias se estableció en el 10,9%

Entiendo que una lectura reposada de los datos extraídos del primer y segundo Estudio Nacional Prevalencia de las UPP en España, “sus mejores cifras”, nos han confirmado que nos encontramos frente a un importante problema de salud que afecta especialmente a personas mayores (más del 84 %) , pero también a otros grupos de edad más jóvenes expuestos a la misma causa, en todos los niveles asistenciales dependientes de los Departamentos de Salud y de Bienestar Social evidenciando, a la vista de resultados, que “la prevención no es considerada como una prioridad”, ni mucho menos. En la actualidad aproximadamente 90.000 ciudadanos en España padecen esta ‘epidemia desatendida’.

Relación úlceras por presión y muerte

Sin tintes más dramáticos que los que prestan las cifras, quiero traer a colación en estas líneas, la complicación más severa relacionada con las úlceras por presión: la muerte.
Hace apenas unos años el Profesor Verdú y colaboradores de la Universidad de Alicante, publicaron un estudio que ponía de manifiesto la dimensión de las úlceras por presión (UPP) en términos de mortalidad, estudiándose las muertes por úlceras por presión como causa básica de defunción en España desde el año 1987 hasta el año 1999, en personas mayores de 65 años. A través de los indicadores de mortalidad facilitados por el INE, en torno a defunciones, tasas específicas, tasas ajustadas, etc. construyeron mapas de mortalidad por comunidades autónomas y gráficos de tendencia temporal, destacando entre sus datos más significativos que la probabilidad de que una persona muera como consecuencia de una UPP aumenta con la edad y que es un problema que afecta en mayor medida a las mujeres y, de forma sobrecogedora, que en los trece años estudiados murieron en España 5.268 personas como consecuencia de este problema. En el año 1999, murieron 371.102 personas en España. Solo entre el grupo de mayores de 65 años en ese periodo, 611 fueron por UPP (178 hombres y 433 mujeres).
Tenemos que concienciarnos de que las úlceras por presión aumentan el riesgo de mortalidad en cuatro veces y hasta en seis si media una complicación frecuente como es la infección.
En nuestra Comunidad, en pleno siglo XXI todavía hay centenares, millares de personas que mueren por y con úlceras por presión.
Un problema, también económico
A pesar de observar a diario la violencia de las consecuencias de éste problema de salud en el bienestar de los pacientes y sus familias, su calidad de vida y supervivencia, durante años hemos sido documentalmente ignorantes en cuanto a su dimensión epidemiológica real. Como bien imaginará hasta hace muy poco, hablar del coste global de la atención de este problema era en nuestro país impensable, y las repercusiones dinerarias ignoradas, obviando calibrar los incrementos de tiempo para su cuidado, el gasto farmacéutico directo e indirecto, el aumento de las estancias hospitalarias, etc. en contraste con la abultada literatura generada en este sentido en otros países especialmente del ámbito anglosajón, conduciendo esas elevadas repercusiones financieras, a su consideración como un problema casi de Estado.

Con base en un estudio británico, sin duda el más amplio y metodológicamente certero en el cálculo de costes derivados del tratamiento de las úlceras por presión en un país europeo, durante el mes de febrero de 2003, el Dr. Posnett, catedrático de Economía de la Salud de la Universidad de York y Joan Enric Torra i Bou, entonces subdirector del GNEAUPP, extrapolaron las bases de cálculo de coste por proceso empleadas y contextualizaron las ecuaciones a la realidad económica de nuestro país y los datos epidemiológicos disponibles más recientes, aproximando el coste global anual de la atención a las úlceras por presión en España bajo un prisma de atención excelente, cifrándolo en mil seiscientos ochenta y siete millones de euros, más de doscientos ochenta mil millones de pesetas, un 5,20 % del gasto sanitario total de nuestro país.

El último estudio económico realizado desde el seno del GNEAUPP en 2007, fue tejido a través de un pormenorizado desglose de partidas de gasto y con asumidas estimaciones claramente a la baja, situando el coste del tratamiento de las úlceras por presión en España por encima de los 600 millones de euros anuales en el caso de la utilización de procedimientos tradicionales y acercándose a los 500 cuando se emplean métodos y materiales de cura avanzada. La industria de los apósitos para heridas factura 150.000.000 de euros al año. Pero ojo, si colocáramos juntos todos los apósitos que se utilizan en un día en este país, su superficie equivaldría a tres campos de fútbol.

A la vista de estas cifras, ¿alguien duda de por qué sigo hablando de las úlceras por presión, como problema, un abultado problema económico?

Cifras que seguro en su análisis en todos los espacios, del institucional a las administraciones regionales transferidas, debieran obrar cambios de actitudes y favorecer inmediatas inversiones en prevención y tratamiento adecuado que, evite su presencia y en su defecto, impida su complicación hacia estadios más graves, duraderos, caros y con capacidad mortífera.
Problemas deontológicos, éticos y legales relacionados con las úlceras por presión

Quisiera poner fin a esta argumentación sobre la dimensión real de las úlceras por presión a través de un somero análisis de su implicación en los planos profesional, ético y legal.

Partiré para su examen de una única y rotunda consideración: la mayor parte de las úlceras por presión pueden evitarse. La presencia de estas lesiones en el marco institucional identifica fracaso capital en el plan de cuidados cuando no negligencia y debiera suponer una lacra importante en la profesionalidad de los responsables directos de la atención y la seguridad de las instituciones donde se ocasionan, al tiempo que mancillan los más básicos principios éticos que salvaguardan a los pacientes o personas dependientes. Finalmente y encadenado con estos graves compromisos, se derivan importantes implicaciones legales para los profesionales de atención directa, las instituciones sanitarias y socio-sanitarias y sus gestores.

En España son escasas, todavía, las demandas planteadas a nivel civil o penal por la no evitación de estas lesiones, contra profesionales sanitarios o instituciones, y prácticamente inexistentes denuncias por mala praxis en la aplicación del tratamiento a estas lesiones, realidad muy diferente a la de otros países de nuestra área de influencia.

Quizá –las implicaciones legales de este problema- como ha sucedido en naciones cercanas, sean un triste revulsivo para conseguir que se reconozca la verdadera importancia de las úlceras por presión y el valor soberano y efectivo de su prevención.

Y las soluciones

Desde el GNEAUPP afirmamos que si usamos el procedimiento adecuado, podemos disminuir la aparición de las úlceras en un 95%. Afirmamos que si ponemos en marcha un programa integral de prevención, podemos disminuir la aparición de las úlceras en un 98%, lo que supone que evitaríamos a 120 pacientes diarios, en un hospital de tamaño medio, la dolencia de las úlceras, lo que supone que en un año 44.000 pacientes no sabrían lo que es una úlcera por presión. Y además ahorraríamos al año 400 millones de pesetas.

Desde el GNEAUPP afirmamos que prevenir las úlceras por presión en un paciente sólo cuesta 1,7 euros al día, cuando curarla cuesta, al menos, 46 euros al día.

Desde el GNEAUPP afirmamos que “el papel de las enfermeras para evitar sucesos negativo y no deseados, como son las úlceras por presión, es la primera línea de defensa de una organización sanitaria” como también lo hace la Joint Commission Internacional Center for Patient Safety.

Desde el GNEAUPP afirmamos que , por dignidad, seguridad y eficiencia, hay que decir ¡Basta ya!, ¡Stop a las úlceras por presión!, porque no es tan difícil conseguirlo.

Desde el GNEAUPP afirmamos que no debemos permitir que nadie hable de las úlceras por presión como si se trataran de problemas menores o secundarios, con mínimas repercusiones para quienes las padecen porque no es cierto.

Desde el GNEAUPP afirmamos que hay que exigir a las instituciones y profesionales que pongan en marcha todos los mecanismos necesarios, desde el comienzo de la atención al paciente, para prevenir las úlceras por presión, con el mismo celo y eficacia que se realizan en otras intervenciones más mediáticas para los sanitarios y los políticos.

Las cinco reglas de oro de la prevención

Movilización: porque la inmovilidad es el principal aliado para su desarrollo, debiendo realizar cambios de postura frecuentes en razón del riesgo del individuo, tanto si está acostado, lo recomendado es cada dos horas, y si permaneciera sentado, una hora.

Superficies especiales para el manejo de la presión: existen numerosos dispositivos específicos, como colchones y cojines dinámicos y estáticos, que ayudan eficazmente en la prevención y el tratamiento de las úlceras y que habrán de proveerse por su alto valor, en todos los contextos asistenciales (hospital, residencia, pero también en el domicilio).

Higiene: La limpieza y el secado meticuloso de la región del cuerpo expuesta a incontinencia, la hidratación de la piel y especialmente la aplicación local de ácidos grasos hiperoxigenados en zonas sometidas a presión y roce, son armas de probada valía científica.

Nutrición: adecuada en macro y micronutrientes específicos que han demostrado su capacidad para aumentar la resistencia de los tejidos ante la presión mantenida, la fricción o la humedad, agentes causales básicos de estos procesos.
Apoyo sanitario: los cuidadores de pacientes deben solicitar y recibir el apoyo de enfermeras expertas para evaluar el riesgo de desarrollar úlceras por presión y elaborar un plan preventivo individualizado y efectivo.

Y la definición

Las úlceras por presión, conocidas popularmente como llagas, escaras o úlceras por decúbito son lesiones que afectan a la piel o trascendiendo a ésta, a nivel de hueso, músculo o estructuras de sostén (tendón, cartílago,…), originadas por el aplastamiento de los tejidos entre dos planos, uno correspondiente al individuo (su hueso, cartílago, etc.) y otro externo a él (el lecho o la silla). La presión directa originada por el peso del cuerpo inmóvil sobre esa localización, va a requerir de un escaso tiempo para originar trastornos irreversibles, con muerte y necrosis de los tejidos. Otros factores como la incontinencia, malnutrición, la concurrencia de procesos de enfermedad que dificulten el adecuado transporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos, intervenciones quirúrgicas prolongadas, etc. son predisponentes para su aparición.


16
Jun
2010
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