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NOTICIA .El consumo moderado de cerveza podría contribuir a reducir el riesgo cardiovascular y ayudar a la rehidratación tras la práctica deportiva. Según las últimas investigaciones presentadas en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de La Rioja

STVRioja Baja
-Las bebidas ricas en polifenoles (cerveza, vino y sidra) podrían tener mayor efecto protector sobre el sistema cardiovascular que las pobres en estos compuestos
-El xanthohumol, un antioxidante contenido en el lúpulo, podría interactuar positivamente como agente quimiopreventivo

-La Monografía del III Simposio Internacional de la Cerveza recoge una recopilación bibliográfica actualizada sobre los “Efectos del consumo moderado de cerveza en la salud”


Logroño. Salud cardiovascular, sistema inmune, agentes quimiopreventivos contenidos en el lúpulo, rehidratación tras la práctica deportiva, y bebidas fermentadas como parte de la Dieta Mediterránea, son algunos de los temas que recoge la Monografía del III Simposio Internacional de la Cerveza, un manual que reúne las últimas investigaciones científicas nacionales e internacionales sobre las propiedades del consumo moderado de cerveza y su relación con la salud y que hoy ha presentado el Dr. Jesús Román Martínez, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y portavoz del Centro de Información Cerveza y Salud en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de La Rioja.

Hoy en día existen multitud de estudios científicos que corroboran que el consumo moderado de cerveza, siempre que se realice por adultos sanos y dentro de una dieta equilibrada, podría ayudar a prevenir distintas enfermedades que tienen parte de su base en la alimentación. La cerveza es una bebida fermentada de baja graduación elaborada con ingredientes naturales –agua, cebada malteada y lúpulo- y de ellos se desprenden los más de 2.000 compuestos que se pueden encontrar en esta bebida.

Según el Dr. Jesús Román Martínez “La cerveza es una bebida muy interesante desde el punto de vista nutricional, ya que aporta vitaminas, fundamentalmente del Grupo B, antioxidantes naturales, carbohidratos, minerales y otros compuestos beneficiosos para la salud”.

El consumo moderado de cerveza puede formar parte de la dieta equilibrada de los deportistas

Estudios científicos nacionales e internacionales indican que los carbohidratos contenidos en la cerveza en forma de maltodextrinas, podrían facilitar un vaciado gástrico ralentizado y una mayor absorción intestinal. Las maltodextrinas podrían corregir la posibilidad de hipoglucemia, ya que esta sustancia se metaboliza lentamente liberando unidades de glucosa que pasan progresivamente a la sangre y dan lugar a un pico de concentración de glucosa en plasma menos elevado y más extendido.

En esta misma línea, una investigación codirigida por el Prof. Manuel Castillo-Garzón, catedrático de Fisiología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, ha concluido que tras la realización de un esfuerzo físico, el consumo moderado de cerveza permite recuperar las pérdidas hídricas en la misma medida que el agua.

El Dr. Javier Romeo, Investigador del Instituto del Frío del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y coautor de este mismo trabajo, concluye que la ingesta de una cantidad moderada de cerveza, por su contenido en carbohidratos (destacando las maltodextrinas), minerales y vitaminas, podría mantener niveles más altos de glucosa plasmática y atenuar las respuestas hormonales de estrés, además de reducir directa e indirectamente las perturbaciones en el sistema inmune.

Por tanto, según esta investigación, la cerveza debido a su composición, las propiedades de sus ingredientes, sus características organolépticas y su bajo contenido alcohólico (4-5º), tomada en cantidades moderadas, podría ser beneficiosa y favorecedora de una efectiva rehidratación y podría incluirse en la dieta equilibrada de los deportistas.

Por otra parte, diversas investigaciones han demostrado también que el consumo moderado de cerveza podría aumentar de forma significativa los niveles de colesterol HDL y participar en la protección del organismo frente a enfermedades cardiovasculares.

En el apartado de la monografía dedicado a valorar la influencia de la cerveza en la reducción del riesgo cardiovascular, el Dr. Armin Imhof, del Departamento de Cardiología del Hospital Universitario de Ulm (Alemania) concluye en su estudio que, si bien es sabido que el consumo abusivo de alcohol tiene efectos nocivos sobre la salud, el riesgo de sufrir un infarto puede ser entre un 40% y un 50% más bajo en aquellas personas que beben alcohol de forma moderada que en aquéllas cuyo consumo es cero. De hecho, existe un notable consenso entre la comunidad científica mundial acerca de los efectos beneficiosos del consumo moderado de alcohol sobre la mortalidad global y la cardiovascular en particular.

Por su parte, el Dr. Ramón Estruch, del Servicio de Medicina Interna, del Hospital Clínic de Barcelona, y director del Estudio PREDIMED (estudio que analiza la eficacia de la Dieta Mediterránea en la prevención de la enfermedad cardiovascular) afirma que los datos extraídos del estudio PREDIMED sugieren que existen evidencias que indican que no todas las bebidas con contenido alcohólico son iguales. Las bebidas fermentadas de baja graduación (cerveza, vino y sidra), ricas en polifenoles, podrían tener un efecto protector adicional frente a enfermedades cardiovasculares que las bebidas pobres en estos compuestos como las destiladas de mayor graduación.

El estudio PREDIMED es una investigación en la que se han analizado los posibles efectos del consumo moderado de cerveza en una población de 1.249 sujetos con alto riesgo vascular. “Aunque los resultados de este estudio son todavía preliminares se ha comprobado que los sujetos incluidos en el estudio (edad media 68 + 6 años, 43% varones, 57% mujeres) con alto riesgo vascular, que beben moderadamente cerveza presentan un patrón alimentario más sano, más próximo a la dieta mediterránea tradicional, que los sujetos que no consumen cerveza. Ello implica un mayor consumo de verduras, legumbres, fruta, pescado y también carne, junto a un menor consumo de leche y derivados, comparado con los que manifiestan no consumir cerveza”, concluye el Dr. Estruch.

Según el Dr. Estruch, estos datos contrastan con otros estudios anglosajones en los que se señala que los bebedores de cerveza solían consumir más productos de bollería, patatas frías, mantequillas, etc. con un alto contenido en grasas saturadas y grasas trans. Asimismo, los bebedores moderados de cerveza del estudio manifiestan desarrollar una actividad física significativamente más intensa que los no bebedores, lo que implicaría que siguen unos hábitos de vida más sanos.

08
Abr
2010
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