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SALUD. Farmamundi suministra antipalúdicos a dos estudios científicos sobre la malaria

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Cada año, la malaria acaba con la vida de más de un millón de personas. Un 90% de estas defunciones se producen en el África subsahariana y los niños menores de 5 años suponen el 82% de los fallecimientos. Las cifras son alarmantes: cada 30 segundos muere un niño por esta enfermedad. Unos datos que evidencian su estrecha relación con la pobreza y que ponen en relieve la necesidad de combatir la malaria, que todavía afecta de forma endémica a más de 100 países.

A lo largo de la historia se han utilizado distintas estrategias para intentar controlar la malaria. En el caso de los niños y mujeres embarazadas, grupos de mayor riesgo, hallar un tratamiento eficaz se hace más urgente. En este sentido, se está desarrollando el MiPPAD (Malaria in Pregnancy Preventive Alternative Drugs), un proyecto de cinco años que tiene como objetivo contribuir al desarrollo de nuevas intervenciones clínicas en la lucha contra la malaria mediante la evaluación de diferentes tratamientos antipalúdicos. En él participa el Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB, Hospital Clínic-Universitat de Barcelona, IDIBAPS), al que el Área Logística Humanitaria de Farmamundi (ALH) ha suministrado varios lotes de antipalúdicos para sus investigaciones.

Actualmente, para prevenir la malaria la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda hacer un manejo rápido y efectivo de los casos, emplear a un tratamiento preventivo intermitente (IPTp) con sulfadoxina-pirimetamina (SP) y extender el uso de mosquiteras impregnadas con insecticida (ITN). “Sin embargo, -explican desde CRESIB- la propagación de resistencias parasitarias a la SP y el solapamiento de la transmisión palúdica con la alta prevalencia de infección por VIH en algunas regiones han puesto en cuestión el uso a medio y largo plazo de la SP como IPTp”.

En efecto, la infección por VIH aumenta la susceptibilidad a la malaria y puede reducir la eficacia de las intervenciones. Por ello, “es urgente evaluar antipalúdicos alternativos para IPTp e incluir también a mujeres infectadas por el VIH. De todos los antipalúdicos disponibles, la mefloquina (MQ) es el que ofrece más ventajas comparativas”, concluyen.

De esta manera, el objetivo del proyecto es comparar la seguridad y la eficacia de la mefloquina con el de la sulfadoxina-pirimetamina para IPTp en el contexto de redes impregnadas con insecticida en distintas zonas africanas. Para ello, Farmamundi se ha encargado de suministrar SP, asegurando la calidad de los medicamentos y por extensión garantizando la confianza del centro de investigación.

Confianza
En muy poco tiempo ha habido muchas novedades en el mercado de los antipalúdicos y esta situación ha sido el caldo de cultivo perfecto para la aparición de falsificaciones que persiguen hacer negocio con la salud, aprovechando el desconocimiento y la indefensión de los más pobres. Según Antonio Bugeda, director del Área Logística Humanitaria de Farmamundi, se debe “asegurar la calidad de los medicamentos y del material sanitario que se envía, verificando que todos cumplen con las buenas prácticas de fabricación (GMP, siglas en inglés)”. Por ello, todos los medicamentos –incluidos los antipalúdicos- que suministra Farmamundi provienen de laboratorios europeos, acreditados con esta normativa, lo que garantiza la confianza de los centros de investigación.

El compromiso de Farmamundi con el CRESIB no ha sido el único. Este año, el ALH –explica Bugeda- ha suministrado al Departamento de Medicina de la Universidad de Melbourne dos lotes de comprimidos de cloroquina 250 mg y sulfadoxina-pirimetamina 500/25 mg. para ser empleados en estudios del Papua New Guinea Institute of Medicine Research en Goroka, en Papúa Nueva Guinea, otra de las regiones más castigadas por la enfermedad.

En el proyecto MiPPAD, además del CRESIB, participan instituciones de tres países miembros de la EDCTP (Francia, Austria y Alemania) y de cinco países subsaharianos (Benin, Gabón, Kenia, Mozambique y Tanzania). Con este programa se pretende fortalecer el trabajo en redes y la coordinación entre socios norte-sur, además de desarrollar capacidades africanas en este campo.

En 2008, Farmamundi suministró 1,2 toneladas de antipalúdicos al continente africano para combatir la malaria. Durante ese año, desde la sede central de la organización en Valencia, salieron varias partidas de medicamentos y material sanitario a países como Gambia, Guinea Ecuatorial, Liberia o Sierra Leona, entre otros.

Al catálogo de antipalúdicos, la organización ha incorporado, en 2009, repelentes en loción-spray y toallitas para luchar contra los vectores transmisores de la malaria. Además, dispone de unas mosquiteras impregnadas de insecticida de larga duración recomendadas por la OMS, y también de diagnósticos rápidos, cuya portabilidad permite que no sea necesaria la supervisión de un técnico o un laboratorio para realizar el análisis, consiguiendo la detección de la enfermedad a tiempo.
29
Oct
2009
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